A partir
del siglo XVII florecieron las plantaciones de azúcar en las islas del Caribe.
Los dueños utilizaron a esclavos para sembrar, cosechar y procesar la caña. Algo
que quizás no se conoce suficientemente, es que la fuerza del viento se utilizó
en Barbados, Antigua, Nevis y otras islas para hacer funcionar los trapiches de
la época. Estos molinos eran construcciones robustas de piedras y madera de las
zonas en que estaban enclavados y significativamente diferentes a los usados en
Europa. En el sello de 10 centavos de Anguilla que se muestra se aprecian los
esclavos trabajando en primer plano y al fondo el molino de viento. Fue emitido
en 1984 como primero de una serie de 8 sellos por el aniversario 150 de la
abolición de la esclavitud en la isla, siendo el número 588 en el catálogo
Scott.
